¿Por qué se reclama ahora la cláusula suelo?

Pues por diversas razones. En primer lugar, en los años de bonanza económica subsiguientes a la introducción del euro, los tipos de interés bajaron espectacularmente.

No están tan lejanos los tiempos en que un tipo del 15% de interés o superior era el pan nuestro de cada día. Partiendo de esa base, un tipo del 5 o del 6% nos parecía un regalo.

Pero la gente no se daba cuenta de que un piso normal en 1992 valía cuatro millones de pesetas y en 2003 diez veces más. 

La burbuja inmobiliaria creada esencialmente por los bancos, que prestaban dinero para comprar viviendas sin preocuparse lo más mínimo si los prestatarios tenían capacidad para devolver los préstamos o no.

Esto devino en una espiral en que los precios de los hogares no paraban de subir y pese a ello la gente no dejaba de comprarlos.

Fue una época de «alegría» económica en que la gente se limitaba a firmar los papeles que le ponían por delante. 

Todo ello sin reparar en nada, en la inocente creencia de que lo que hacía el banco era legal y correcto, y que, por supuesto, de ninguna manera podía perjudicarles.

Crisis? What Crisis?

La crisis hizo que la gente no pudiera devolver sus créditos, y las entidades bancarias comenzaron a ejecutar hipotecas.

Mucha gente se quedó sin su casa, después de llevar muchos años pagándola.

Aun así, se quedaban sin casa y con la mayor parte de la deuda, porque el valor de sus casas ya no era el que fue cuando la compraron.

El valor de la tasación cuando se ejecutaba era solo una parte del importe del préstamo, y los bancos por supuesto no estaban ni están dispuestos a perder la diferencia.

O sea, el negocio era y es redondo para ellos: se quedan con su casa y aún le sigue debiendo casi todo el préstamo que le dieron.

Porque para algo se utiliza el sistema francés de cálculo de los préstamos, y durante los primeros años apenas devuelve capital.

Casi todo lo que paga son intereses.

Si le ejecutan la hipoteca, comprueba amargamente que sigue debiendo al banco casi todo.

Los intereses bajaban, y la cuota de su hipoteca seguía subiendo

Quien sí podía seguir pagando su hipoteca, se esperanzó cuando los tipos de interés empezaron a bajar con fuerza a partir de enero de 2009, en que ya estaban a poco más de un 2,6 %.

Sin embargo, aunque el Euríbor bajaba, la cuota no lo hacía.

Algunos se acercaron a su banco y preguntaron la razón, momento en el que comprobaron amargamente que no solo no bajaba, sino que nunca iba a estar por debajo de un determinado tipo.

Ahí las personas empezaron a ser conscientes de que el banco las había engañado, y había colocado en el clausulado una «mina» oculta con la única función de asegurarse un interés, aunque los tipos bajaran.

Razón de más para reclamar la cláusula suelo de su hipoteca.

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